¿Por qué Moonlight?

Por: Francisco Emilio Hernández Murguía y Valeria Ramos

Moonlight, o Luz de Luna en español, ya se hizo acreedora a tres premios Óscar, estos siendo: Mejor Actor de Reparto (Mahershala Ali), Mejor Guión Adaptado y el más importante de la noche, Mejor Película. Es una historia de identidad y autoaceptación en un entorno hostil, plagado de odio, racismo, segregación, homofobia y crimen, pero nos enseña que dentro de la oscuridad no todo es malo y se debe de luchar contra las adversidades en la vida y tener el valor de asumir nuestra propia identidad.

        La historia que cuenta el director Barry Jenkins, situada en uno de los barrios más peligrosos de Miami, Florida, es la de un chico llamado Chiron. La película se desarrolla a lo largo de tres etapas de su vida: su infancia, adolescencia y su vida adulta, en las cuales lucha con problemas de identidad, acoso escolar y la sombra de su propia homosexualidad. No cabe duda que el silencio de Chiron a lo largo de la cinta tiene mucho que decir. El papel de Mahershala Ali es uno pequeño pero fundamental, dando vida a un vendedor de drogas convertido en la figura paterna de Chiron mientras su madre, interpretada por Naomie Harris, sufre problemas de adicción y llega al punto de quiebre, dañando gravemente a Chiron pero siempre amándolo incondicionalmente. 

         Mahershala Ali, ganador del Óscar por Mejor Actor de Reparto, entrega una de las escenas más entrañables de este largometraje cuando el pequeño Chiron le pregunta a Juan (Ali) “¿Qué es un maricón?” y este responde “Maricón… es una palabra usada para que la gente gay se sienta mal.” Chiron vuelve a preguntar “¿Soy un maricón?” y las palabras de Juan inmediatamente nos demuestran la genuina bondad de su personaje: “No. Tú no eres un maricón. Puedes ser gay, eso está bien; pero no debes dejar que nunca alguien te llame maricón.” En mi opinión, esta escena fue uno de los momentos más memorables de la película.

        La homosexualidad toma un rol importante dentro de la cinta, especialmente considerando que Chiron es un joven que ya pertenece a varios grupos marginados. Moonlight hace un trabajo admirable al ilustrar un complejo y emocional retrato de la masculinidad tóxica y cómo destruye la vida de sus víctimas. Chiron teme vivir como en realidad es, por lo cual se refugia en una imagen de lo que la sociedad le impone. Al final, observamos el daño emocional que esto le ha causado a lo largo de los años y lo sufrimos con él.

El silencio también toma su propio papel protagónico, pues Chiron tiene muy pocas líneas, sin embargo, casi no se le da importancia a este hecho, pues los elementos visuales y sonoros las vuelven innecesarias. La paleta de colores, compuesta principalmente por tonos azules y morados, logra el mismo efecto, transmitiendo un enorme rango emocional. El conjunto de estos factores genera un sentido enorme de empatía hacia Chiron, transmitiendo su dolor a través de todos sus recursos.

Con un guión casi perfecto, adaptado de la obra In Moonlight Black Boys Look Blue de Tarell Alvin McCraney y una fotografía que te deja casi tan encantado como desolado, Moonlight es un logro, no sólo dentro del cine LGBT+, sino dentro de una industria que se ha dejado llevar por remakes y secuelas sin sentido. Es innovadora y valiente, dejando que su calidad hable por sí misma ante cualquiera que se atreva a cuestionar su valor.

Moonlight es una película histórica en más de un sentido. Es la primera cinta LGBT+ en ganar la categoría de Mejor Película, al igual que la segunda protagonizada por personajes afroamericanos (la primera fue 12 Years a Slave en 2014). Independientemente de sus intereses o sus experiencias de vida, Moonlight les va a gustar, así que los exhorto a ver esta increíble película, con actores magníficos y una producción espléndida que sin duda les sacará más de una lágrima en el momento que decidan verla.